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La Zarzuelita

Hola soy Carolina, sabéis que vivo en “La Zarzuelita”.  El abuelo me explicó que mi casa se llama así porque tiene muchas zarzas.  Me gusta contaros historias y cosas que me pasan y muchos ya sé que me conocéis.

En mi casa entra y sale mucha gente y la puerta de la casa está siempre abierta. La del jardín no.  Para entrar tienes que tocar la campana.  Funciona mejor que un timbre, o eso dice la abuela.  Papá dice que da igual que funcione que no, que no tiene ganas de tener obras por casa y que no va a poner un “microlarbi”.

A mi hermano ya le conocéis, tampoco hay mucho que contar de él. Es como todos los niños pequeños, duerme, come y hace lo que yo le digo. Tiene poco pelo y los ojos muy azules y yo lo veo medio feo.

En el piso de arriba está mi habitación que tiene dos camas para cuando viene mi primo Tomasín.

Dormimos al lado de mis padres, donde también duerme “el niño” y es que a Felipe le llaman así… a mí me llaman “la niña” y a mi abuela, que es una viejita, la llaman “la nena”. La abuela es una abuela, pero muy guapa y ¡sabe de todo!  Me encanta ver como se viste y se pone una cosa y otra y otra: Unas medias, una faja, una combinación, la blusa, el traje, un broche, el collar… la laca, el perfume… .

– ay monina!! – dice la abuela – ¡qué castiguín tengo yo para salir de casa!

Con nosotros viven Carmela y Pura, que cuidaban de papá cuando era pequeño. Ya os dije que mandan más que nadie. Y saben cuándo tengo sueño y cuándo tengo hambre. Y se empeñan en que Tomasín, Felipe y yo tenemos que comer en la cocina y que hasta que no tenga doce años no puedo comer con los mayores.

Jamino es el señor que cuida del jardín.  Mamá me sienta con él mientras trabaja en la huerta y yo le pregunto muchas cosas y a veces me manda callar.  Cuando Jamino llega a casa se pone un mono todo de color azul y atado con un cordel a la cintura, lleva una lima muy grande con la que afila una navaja mientras come manzanas de los árboles. Y come fresas, y prueba tomates, y albaricoques. Come más que trabaja, o eso me parece a mí.

Mis otros abuelos José y Lourdes, viven en la ciudad y también los quiero mucho. Los abuelos eran ya amigos cuando papá y mamá se hicieron novios, ¡que me lo contó a mí abuelita Lourdes! De ellos ya os hablo otro día.  Viven en un piso que tiene unos balcones con muchas ventanitas desde donde veo a la gente dar paseos y a los niños con los patinetes.

La otra hija de los abuelos José y Lourdes, es mi tía y se llama Catalina. Es muy graciosa y siempre tiene unas ocurrencias… o eso dice mamá… muchas, muchas ocurrencias, tengo ganas de verlas todas, que nunca las he visto.

Voy a dejar de escribir, que ahora me llama Carmela.  Me está haciendo un vestido para estrenar en verano. Pero estoy a disgusto, aunque el vestido es bonito, porque quiero ponerlo con unos zapatos de gitana que tengo, rojos de lunares blancos, y Carmela no me deja. Dice que no salgo con esas trazas de casa.  ¿Por qué a mi primo Tomasín le dejan ir con un sombrero de vaquero y nadie le dice nada? ¡No hay derecho!.

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«Os he dibujado este árbol para que los recordéis a todos» 🙂

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